Carta de Natalia. Propongo trasladar el club de lectura del viernes al miércoles. En las últimas reuniones coincidimos con un ensayo y varias personas tuvieron que escoger entre las dos actividades. No afirmo que esa coincidencia explique cada ausencia: algunas personas no contestaron nuestra consulta. Me interesa ensayar otra franja y comparar qué dificultades aparecen, sin presentar el cambio como una mejora garantizada. Carta de Samuel. Comparto el objetivo de evitar coincidencias, pero el miércoles algunas personas tienen un trayecto largo y salen antes. La consulta del club no incluyó a quienes dejaron de asistir. Si se cambia el horario atendiendo solo a quienes seguimos viniendo, podríamos resolver nuestra dificultad y mantener otra. Propongo preguntar por disponibilidad y transporte antes de fijar la prueba. Respuesta de Natalia. La objeción no dice que el club sea innecesario; pregunta a quién favorece el medio elegido. Añadiré a la consulta una franja de descanso como alternativa, aunque no sabemos todavía si habrá una sala disponible. Mi carta inicial proponía miércoles: no era un acuerdo del colegio. El cambio requiere autorización, una persona responsable y un registro que distinga asistentes nuevos de retornos. Nota de edición. Las cartas coinciden en facilitar la participación y discrepan sobre cómo comprobar una opción. El periódico publica ambas y conserva las reservas. El título «El club ya tiene nuevo horario» se sustituyó por «Dos propuestas para revisar el horario»: una publicación no convierte una petición en decisión. Para un balance posterior faltan respuestas de personas ausentes, condiciones de espacio y la prueba que todavía no se ha realizado.