En este caso ficticio, el periódico de un colegio quiere opinar sobre un préstamo de juegos para el descanso. Durante una semana, el quinto grado anotó los juegos retirados de una caja. La hoja registraba el nombre del juego y si se había devuelto al terminar. No registraba cuántas personas jugaban con cada préstamo. El dominó salió más veces que el rompecabezas. Al cierre de la semana, ambos estaban completos. En una ocasión, la devolución de un juego de cartas se hizo después del descanso porque quienes lo tenían no encontraron a la persona encargada. La hoja dejó anotada esa demora. Paula escribió: «Conviene mantener la caja porque los juegos pueden prestarse y volver completos. Sería útil acordar un lugar fijo de devolución». Su compañero Iván propuso el título «El dominó es el juego favorito de todo el colegio». Paula preguntó si la hoja permitía saber eso. Iván volvió a mirarla: contenía préstamos de quinto durante una semana, no preferencias de todos los grados. El equipo publicó una opinión más acotada. Conservó la propuesta de devolución y señaló que habría que preguntar a otros grupos antes de ampliar la caja. Una semana de registro podía orientar una decisión inicial. No bastaba para atribuir un gusto a quienes no habían sido consultados ni para saber cuántas personas usaron cada juego.