En este caso ficticio, una biblioteca municipal anuncia una actividad de intercambio de libros para el sábado. Su boletín del lunes indica que se realizará en el salón principal si está disponible; de lo contrario, se trasladará al patio cubierto. La confirmación del lugar se publicará el viernes. El martes, un portal local escribe: «Habrá intercambio en el salón principal». Al final enlaza el boletín. Esa misma tarde, una página de un colegio copia el anuncio del portal y cita su enlace. Ninguno de los dos mensajes conserva la condición sobre el lugar ni informa de una nueva consulta a la biblioteca. Valeria quiere incluir la actividad en el periódico de su grado. Al ver dos anuncios parecidos, piensa que tiene dos confirmaciones. Su compañero Andrés sigue los enlaces: la página remite al portal y el portal al boletín del lunes. Los dos anuncios dependen de una sola fuente original. La repetición no añade una confirmación independiente. El viernes, el equipo lee un aviso nuevo de la biblioteca: el salón no estará disponible y el intercambio se hará en el patio cubierto. Valeria guarda el aviso con su fecha y actualiza la nota. Explica que el lugar inicial estaba sujeto a confirmación; no presenta el cambio como una contradicción entre dos hechos ya realizados. La versión final mantiene fecha, actividad y lugar confirmado. Retira el nombre del salón del título y conserva la referencia al boletín para mostrar cómo había cambiado la información. Andrés añade una pregunta al cuaderno de revisión: «¿Tenemos otra fuente o solo otra copia?».