Una comisión escolar de Robledal estudia ampliar la biblioteca por la tarde. Para discutirlo dispone de dos documentos redactados dentro de este caso ficticio: un registro de acceso y una consulta a estudiantes. Ninguno se ha elaborado para medir resultados académicos; el acuerdo pendiente consiste en decidir qué horario ensayar, no en atribuir efectos a la lectura. El registro, elaborado por conserjería, cuenta entradas durante diez tardes de mayo. Anota cuarenta accesos de media diaria y observa que la última hora recibe menos entradas que la primera. Cuenta cada paso por la puerta, de modo que salir a buscar agua y regresar genera dos accesos aunque sea la misma persona. La consulta del equipo de estudiantes reúne sesenta formularios voluntarios distribuidos en tutorías. Treinta y seis participantes dicen que acudirían después de entrenar si el cierre se retrasara media hora. El documento no registra visitas efectivas ni pregunta cuántas tardes entrena cada participante, por lo que las respuestas expresan una disponibilidad imaginada y no una asistencia futura contada. Conserjería aconseja concentrar personal en el inicio de la tarde para atender los accesos registrados. El equipo de estudiantes pide un ensayo que incluya el tramo posterior al entrenamiento, y sostiene que el cierre actual puede explicar la escasa presencia al final. Ambos observan una limitación del servicio, pero uno empieza por el flujo actual y el otro por personas que no encuentran un intervalo útil. Una nota de la comisión propone sumar los cuarenta accesos y los treinta y seis interesados para estimar el público de la ampliación. La suma reuniría unidades distintas y podría volver a contar a quienes ya entran en la biblioteca. Además, treinta y seis es un grupo de formularios de toda la consulta, mientras que cuarenta es una media por tarde; cambiar el periodo tampoco resuelve esa diferencia de unidad. El ensayo acordado conservará el horario inicial durante dos semanas y prolongará el cierre otras dos, en días con las mismas actividades previstas. Registrará personas distintas por tramo horario y preguntará a quienes usen el tramo nuevo por qué no acudían antes. La comisión podrá valorar el uso bajo esas condiciones, pero deberá describir también incidencias de calendario antes de atribuir cualquier cambio al horario.