(Vestíbulo de un pequeño teatro. Dentro, detrás de una puerta cerrada, se oyen pasos y una silla que arrastran.) LUCÍA: Faltan cinco minutos. Si no abrimos, creerán que se ha suspendido. MARCOS: Si abrimos ahora, verán el decorado a medio montar. (Sostiene el cartel «Entrada libre» delante de la puerta.) LUCÍA: Ese cartel invita a entrar. MARCOS: Es para cuando todo esté listo. (Al otro lado de la puerta, una voz pide la caja de herramientas. Marcos busca debajo de una mesa.) LUCÍA: ¿Es esta? MARCOS: Sí, pero yo no puedo soltar el cartel. LUCÍA: Podemos apoyarlo en la pared. MARCOS: Se torcerá. (Lucía apoya el cartel, coge la caja y llama a la puerta.) VOZ: ¡Por fin! Se ha aflojado una pata de la silla. LUCÍA: ¿Cuánto falta? VOZ: Poco, si nos dejáis trabajar. (Lucía vuelve al vestíbulo. Marcos endereza el cartel.) MARCOS: Mira qué bien queda. LUCÍA: ¿Y cómo se enterarán los de fuera de que empezamos más tarde? MARCOS: El cartel no dice la hora. (Lucía escribe en una hoja «La función empezará diez minutos después de lo previsto». Marcos mira la letra.) MARCOS: Podrías hacerla más bonita. LUCÍA: Podría. Pero hay una familia esperando en la calle. (Marcos deja la regla sobre la mesa, coge la hoja y abre la puerta del vestíbulo hacia la calle. La puerta de la sala permanece cerrada.)