Un seminario de lectura prepara una edición de un discurso pronunciado en la asamblea vecinal ficticia de Valmora. Conserva una grabación de la intervención y el boletín impreso por la asociación al día siguiente. Los dos testimonios pertenecen al mismo acto, pero la coincidencia de origen no garantiza identidad de palabras ni de efectos en el público. La grabación contiene la secuencia podemos abrir el local si conseguimos organizar los turnos, seguida de una pausa y de varias voces que preguntan por el horario. El boletín escribe abriremos el local y sitúa la referencia a los turnos en otro apartado, titulado tareas de la comisión. No es una mera abreviación de sonido: cambia la modalidad de posibilidad condicionada por un anuncio presentado como decidido. El boletín identifica a su responsable de edición y explica al final que agrupó las intervenciones por asunto para facilitar la consulta. Esa advertencia justifica esperar cambios de orden, pero no informa de una votación ni autoriza a considerar como acuerdo cada frase destacada. En la grabación se oye que la presidencia aplaza la decisión de apertura hasta conocer quién puede cubrir los turnos. Una estudiante propone tomar la grabación como versión transparente del acto y usar el boletín solo para corregir nombres. Sin embargo, el micrófono se mantuvo cerca de la presidencia y una protesta del fondo queda ininteligible; sabemos que hubo una intervención porque se pidió a su autor que la repitiera. El sonido conservado tampoco reproduce lo que percibió cada persona de la sala ni explica qué decía aquella protesta. Otro estudiante observa que muchos vecinos solo leyeron el boletín, distribuido antes de la reunión siguiente. Propone estudiarlo como un documento con efectos propios, pues un anuncio de apertura puede orientar expectativas aunque no corresponda a un acuerdo. Esa pertinencia no lo convierte en una transcripción fiel ni acredita que todos los lectores interpretaran del mismo modo el titular. El seminario decide presentar la frase sonora, la versión impresa y la nota de edición en tres apartados vinculados, manteniendo los pasajes de orden distinto identificados. Añade un aviso donde no logra reconstruir la protesta del fondo y una pregunta sobre cómo se transforma una condición en anuncio. No completará la intervención con lo que le parezca coherente con las preguntas de horario, porque la proximidad temática no recupera palabras que faltan. La edición permitirá distinguir dos investigaciones: qué se dijo y qué versión circuló. Una búsqueda posterior en las actas podría comprobar si hubo un acuerdo en otra fecha, pero no cambiaría retroactivamente la modalidad de la intervención grabada. Establecer una fuente de base sirve para una tarea concreta; no libera de declarar sus silencios ni de estudiar otras fuentes cuando cambia la pregunta.