El museo de Puerto Claro prepara, en este caso imaginario, una sala sobre la transformación de su costa. Quiere reunir a vecinos en activo y visitantes de paso, y sus responsables discrepan sobre una frase de la entrada: el puerto dio trabajo a todos. Una comisaria pide retirarla; un portavoz vecinal teme que la corrección vuelva irreconocible una experiencia compartida. La frase nació en una entrevista con un antiguo trabajador, que al hablar de todos enumeró compañeros de su cuadrilla. Cuando se amplía la transcripción, también aparecen su hermana, que cosía redes sin contrato, y personas que no obtuvieron plaza. El testimonio expresa orgullo por una vida laboral, pero convertir su círculo de referencia en el conjunto de la población cambia lo que ese orgullo autoriza a afirmar. El portavoz tiene una preocupación atendible: una cartela que se limite a corregir la exageración podría hacer que el visitante solo percibiera exclusión. El museo conserva salarios, fotografías y relatos de aprendizaje que documentan oportunidades reales para numerosos hogares. Recordar los límites de una afirmación no exige borrar las experiencias que la hicieron convincente. La comisaria propone mantener la frase entre comillas, con nombre del entrevistado y una explicación del uso de todos. Añade un registro de solicitudes rechazadas del mismo periodo y presenta la costura de redes como trabajo, aunque sus ingresos no figuren en las nóminas. La sala dejaría así de pedir al visitante que eligiera entre una memoria verdadera y un archivo verdadero: cada pieza volvería visibles aspectos que la otra no alcanza. El diseño, sin embargo, reserva a la frase un panel iluminado y coloca las precisiones en una letra pequeña bajo la vitrina. Formalmente están las dos perspectivas; durante el recorrido de prueba, varios visitantes repiten el lema y no reparan en las solicitudes. La corrección textual no basta si el montaje convierte la explicación en una información prescindible. Propongo situar a la misma altura el testimonio completo y una selección legible de solicitudes, con una pregunta sobre a quién incluye el plural. No se trata de otorgar igual peso a cualquier afirmación por el mero hecho de presentarse como memoria, sino de conservar su procedencia y permitir comparar referentes. La proximidad espacial tendría que facilitar esa operación, en lugar de fabricar una reconciliación que los documentos no han acreditado. La sala no podrá contener todas las voces ni resolver cuánto representa cada testimonio del puerto. Puede, en cambio, mostrar qué eligió, por qué lo eligió y qué preguntas permanecen abiertas. La ventana del museo será más honesta si permite reconocer también su marco: el visitante mirará una selección razonada, no una costa que habla por sí misma.