En el pueblo ficticio de Valdeloma, el puente peatonal tiene unas marcas pintadas junto a la entrada. La asociación vecinal las añadió al organizar un paseo de memoria local. Su cuaderno explica que las marcas señalan distintos lugares desde los que se hicieron fotografías del puente, no alturas alcanzadas por el agua. La fotografía más antigua se tomó desde la orilla. En ella parece que el puente es corto porque una parte queda detrás de un árbol. Una imagen posterior, tomada desde la entrada, permite ver más tablero. Al colocarlas juntas, algunas personas pensaron que el puente había crecido entre ambas fechas. Para comprobarlo, el grupo buscó otras fuentes. Un plano de la época antigua mostraba el puente completo; sus extremos coincidían con los que aparecían en el plano más reciente. Una vecina recordó obras en la barandilla, pero no una ampliación. Ese recuerdo ayudaba a investigar, aunque por sí solo no medía la longitud. La ficha del paseo explica que una imagen puede ocultar parte de un objeto por el punto de vista. También distingue la reparación de la barandilla del tamaño del puente. Junto a cada fotografía figura desde dónde se tomó, y se conserva la pregunta inicial de los visitantes. La asociación no cuenta esa confusión para burlarse de nadie: permite mostrar por qué comparar imágenes exige mirar también su encuadre y otros documentos antes de sacar una conclusión.