En la secundaria ficticia Los Olmos se discute cómo repartir la cancha durante el recreo. Propongo probar días de uso compartido, en lugar de reservarla al grupo que llegue primero. La discusión comenzó cuando un equipo de voleibol dejó de llevar su balón: al salir de un salón lejano, encontraba ocupada la cancha y regresaba sin jugar. El comité registró la ocupación durante una semana. Vio que el mismo grupo empezaba a jugar casi todos los días, pero no anotó a qué hora terminaban las clases en cada salón. A partir de ese registro, algunas personas afirmaron que los demás no tenían interés. El equipo de voleibol relató sus intentos de llegar y mostró el balón que seguía guardando. Tomás, integrante del grupo que suele ocupar la cancha, teme que un calendario impida continuar partidos. Su objeción merece respuesta: hay juegos cuya duración no coincide con el recreo. Eso no resuelve la dificultad de quienes salen más tarde. Un acuerdo que valore la continuidad también tiene que explicar cómo empezaría a jugar un grupo que todavía no ha podido hacerlo. Una propuesta consiste en dividir el espacio, pero la encargada de Educación Física advierte que ciertos juegos necesitan toda la cancha. Antes de adoptarla, habría que comprobar qué actividades pueden convivir. Mi propuesta es iniciar una prueba con días alternados por actividad y anotar esperas, participación y dificultades; no asumir que dividir el piso divide también el problema. El comité puede consultar a quienes dejaron de llevar material, no solo a quienes ya están jugando. También debe conservar la objeción de Tomás en el registro de la prueba. Si se pierden partidos sin que entren nuevos grupos, el calendario necesitará cambios. Si empiezan a participar otros y los juegos pueden cerrarse con acuerdos claros, habrá razones para continuarlo. El criterio que defiendo no es premiar a un equipo por llegar tarde. Es evitar que una diferencia de salida se convierta en una reserva permanente del espacio. La prueba deberá revisar los horarios que faltaron en el primer registro y las experiencias de los grupos. Propongo discutir los resultados con ellos antes de fijar un acuerdo para el resto del ciclo escolar.