En una secundaria imaginaria, el comité de la kermés redactó un aviso para las familias: «El viernes pasen por su boleto antes del recreo». La frase había funcionado en el chat del salón. Al pegarla en la entrada, una madre preguntó si debía acudir personalmente; otra entendió que su hija podía recoger el boleto. El comité guardó ambas preguntas. El chat tenía un acuerdo que el cartel no mostraba: quienes escribían allí eran estudiantes y ya sabían dónde se repartirían los boletos. El aviso de la entrada llegaba también a personas que desconocían ese acuerdo. La redacción no había cambiado, pero sí habían cambiado los lectores y la información que podían dar por conocida. Al revisar avisos antiguos de esa misma escuela, el grupo encontró «La entrega se efectuará en la dirección». A Diego le pareció más preciso por su tono formal. Sin embargo, el documento conservaba una fecha completa y estaba dirigido a las familias; tampoco aclaraba quién podía recoger. Cambiar «pasen» por «se efectuará» no resolvía aquella duda. Marisol propuso comparar dos nuevas versiones. Una decía que el alumnado recogiera los boletos en la dirección el viernes antes del recreo. La otra invitaba a las familias a asistir a la kermés el sábado. Las personas que leyeron ambas distinguieron las dos acciones. El comité anotó qué información había agregado, no solo qué palabras había reemplazado. La comparación ayudó a separar tono y contenido. Un trato cercano podía ser apropiado en el chat, mientras que el cartel necesitaba nombrar al encargado de la acción. El aviso antiguo mostraba una preferencia de redacción de otra época, pero un solo documento no bastaba para describir cómo hablaban entonces todas las familias de la comunidad. El comité conservó el mensaje del chat y publicó la versión revisada en la entrada. Para la siguiente actividad preparó una ficha con destinatario, acción, lugar y momento. En vez de decidir qué versión sonaba más elegante, comprobó qué dudas podía resolver cada una. Las preguntas de las familias quedaron como parte de la revisión, no como errores de lectura.