Leo llevó un perro de tela a la exposición del grupo. El juguete tenía orejas largas y un abrigo rojo hecho por su hermana. Leo puso junto a él una tarjeta que decía que el abrigo era suave. Sara quería conocer el juguete, pero solo podía mirarlo desde la puerta. Al leer la tarjeta, Sara preguntó si el perro también era suave. Leo la invitó a acercarse y tocar una pata. La pata tenía una tela áspera, distinta de la del abrigo. Sara pasó después la mano por la manga roja. Leo revisó la tarjeta y escribió que el perro tenía patas ásperas y un abrigo suave. También agregó que su hermana había cosido el abrigo. Sara pudo contarle a otro niño cómo se sentía cada parte. El grupo conservó el juguete sobre la misma mesa. Al recogerlo, Leo guardó la tarjeta junto al abrigo. Su hermana leyó las palabras y sonrió. Leo le contó la pregunta de Sara. La próxima vez quería describir el juguete completo.