Inés iba a hacer el sonido de la lluvia en una obra del salón. Su instrumento era un bote con granos secos que sonaba al moverlo. Durante el ensayo, su abuela escuchaba desde la última fila. Al terminar, la abuela dijo que no había oído la lluvia. Inés agregó granos y agitó el bote frente a ella. La abuela lo escuchó bien en ese momento. Para la siguiente prueba, Inés volvió detrás de la cortina gruesa. Desde la última fila, el sonido se oía muy bajito. La maestra le pidió repetir la escena junto al borde del telón. Inés usó el mismo bote, con los mismos granos. Esta vez su abuela levantó la mano al oír la lluvia. Inés marcó ese lugar con una cinta en el piso. El día de la obra encontró la marca antes de empezar. Esperó la entrada del personaje y luego movió el bote. Su abuela sonrió desde su asiento. Inés dejó el bote listo para la siguiente escena.