El miércoles, un taller de la colonia prestó figuras de barro a la primaria. El grupo de tercero preparó una visita para conocer cómo se hacían. Las figuras se colocaron en una mesa del salón. Un letrero pedía mirarlas sin tocarlas porque algunas todavía eran frágiles. La artesana mostró una pieza firme y otra que se doblaba al presionarla. Explicó que el barro cambiaba durante la preparación. Los niños hicieron preguntas mientras ella trabajaba. Después, ella permitió tocar la pieza firme que había traído para mostrar. Al día siguiente, el periódico del grupo contó la visita. Su nota decía que la artesana había usado una pieza para que los niños conocieran su textura. También incluyó el comentario de Dalia, a quien le había gustado ver las manos trabajar. No entrevistaron a los otros niños sobre lo que más les gustó. Un cartel del pasillo anunció que las figuras prestadas seguirían expuestas hasta el viernes. El letrero de la mesa permaneció en su lugar. La pieza que se podía tocar regresó con la artesana. Las otras volverían al taller al terminar la exposición.