Inés llegó al ensayo con un mapa del barrio que había dibujado de memoria. Para la obra del festival, el grupo debía contar cómo dos personajes buscaban una dirección. Ella propuso que el mapa estuviera equivocado en un punto y que cada personaje aportara una pista distinta. Raúl miró la silla de ruedas de Inés y ofreció hacer por ella la parte en la que se explicaba el camino. Inés le pidió leer el primer diálogo. Su personaje elegía la ruta, y el de Raúl conocía un nombre antiguo de la calle. Al escuchar sus parlamentos, Raúl señaló que el nombre no aparecía en el mapa. Inés sonrió: «Por eso tiene que hablar tu personaje; no porque el mío no pueda decidir». El grupo marcó en el guion el momento en que ambas pistas cambiaban la búsqueda. Durante la prueba, un panel de cartón tapó el dibujo para quienes estaban sentados cerca del escenario. Inés interrumpió y pidió moverlo. Elena, que dirigía, propuso que otra persona levantara el mapa sobre la cabeza de Inés. Ella prefería colocarlo en un atril lateral donde pudiera señalarlo y donde el público viera la misma información. Probaron esa posición y conservaron la escena de búsqueda entre los dos personajes. Al terminar, el grupo redactó una solicitud para usar el patio en el festival. Añadió un plano con el atril, las sillas del público y un pasillo libre. Inés revisó dónde podría desplazarse durante la escena y escribió que esa distribución se había probado en el salón, no en el patio. El grupo pidió comprobarla allí antes de confirmar el montaje. La dirección contestó que había recibido la solicitud y que revisaría la disponibilidad del patio. Raúl preparó un cartel con lugar y hora; Elena le pidió esperar. Volvieron al guion y ensayaron sin anuncio público. Inés propuso un segundo montaje para el salón, por si el patio no quedaba disponible. En esa versión, el mapa iría en el mismo atril y el público tendría otra distribución. Cuando llegó la autorización del patio, el grupo hizo allí la prueba pendiente. Una fila de sillas impedía ver parte del mapa y se movió antes de anunciar la función. Raúl pidió a Inés que revisara su parlamento sobre el nombre antiguo; ella le pidió comprobar su nueva ruta. El cartel salió después. En la obra, ninguno encontraba la dirección por separado: el error del dibujo abría una conversación que ambos podían cambiar.