Este reportaje ficticio reúne fuentes inventadas sobre una calle de la colonia El Fresno. El periódico escolar investiga por qué dejó de celebrarse allí una feria de oficios y comenzó a hacerse en la plaza. Una foto antigua muestra puestos junto a las fachadas y un letrero de la feria. La fecha escrita al reverso permite situarla, pero la imagen no cuenta por qué se eligió ese lugar ni cuántas personas acudieron. Don Abel recuerda que la feria se mudó cuando aumentó el tránsito. «Ya no podíamos atender tranquilos», dice. Una nota municipal, del año del traslado, autoriza ocupar la plaza por obras de drenaje en la calle. No menciona tránsito ni registra una decisión permanente. La redactora guarda ambas fuentes en su carpeta, con sus fechas y el papel de quienes las produjeron. Marta, que ayudaba a montar los puestos, recuerda la primera instalación en la plaza. Explica que allí había más espacio para demostraciones y que varias personas solicitaron repetir la sede. Conserva una carta enviada al comité al terminar esa feria. La carta pide volver a la plaza, pero no afirma que se hubiera aprobado todavía esa petición. Don Abel no participó en su redacción. Una agenda del comité del año siguiente incluye una reunión para elegir sede. La página conservada registra propuestas de plaza y calle, sin el acuerdo final. Una fotografía posterior muestra de nuevo puestos en la plaza. Juntas permiten afirmar que se discutió la sede y que una edición posterior se realizó allí; no permiten conocer el peso de cada razón en la decisión. La redactora prepara dos posibles títulos: «El tránsito expulsó a la feria» y «De una mudanza por obras a una sede en discusión». Para decidir, separa el traslado inicial de la permanencia posterior. El recuerdo de Abel puede contribuir a comprender una experiencia de incomodidad; la nota sitúa una autorización por obras y la carta agrega una preferencia por el espacio. No sustituye una fuente por otra cuando responden a preguntas diferentes. El reportaje termina con una tarea pendiente: localizar el acta completa y conversar con otras personas que organizaron la edición posterior. También conserva la voz de Abel, atribuida como recuerdo, junto con la de Marta y los documentos. La memoria de la feria no queda reducida a una sola explicación. Las fuentes disponibles permiten reconstruir una secuencia y proponer relaciones; algunas decisiones todavía requieren evidencia que la carpeta no contiene.