Escena ficticia para tres personajes. El salón está listo para un encuentro del consejo estudiantil. Ada deja una silla frente a la puerta, con un papel que dice «Reservada». Joel llega con carteles y se detiene al verla. Ada: «Siéntate donde quieras, pero esa se queda». Joel acomoda los carteles sobre el escritorio y elige una silla al fondo. Se oye una llave al otro lado de la puerta. Entra Ruth, encargada de abrir el salón. Trae una hoja con la petición del consejo: necesitan el espacio para discutir propuestas del festival. Ruth pregunta cuántas personas esperan. Ada mira su cuaderno: «Escribí que vinieran representantes, pero algunas personas quieren escuchar antes de proponer». Joel endereza un cartel que dice «Un festival entre todos». Ruth deja la hoja sobre el escritorio, sin firmarla todavía. Joel acerca su silla al escritorio. «Entonces necesitaremos otra distribución», dice. Ada responde que la silla reservada era para quien coordine: así podría ver quién entra. Joel mira el cartel y después la puerta: «Desde el fondo yo veía tu papel, pero no tu cara». Ada arranca una esquina del papel; se detiene antes de quitarlo. Ruth abre más la puerta y espera. Ruth señala el formulario. El salón puede usarse cuando se mantengan libres los accesos y una persona se responsabilice de cerrarlo. No decide quién hablará en el encuentro. Ada aparta la silla de la puerta y la pone junto al escritorio. Joel recoge del piso la esquina de papel y la deja sobre esa silla. «Ahora cabemos al entrar», dice, «pero queda decidir dónde nos escuchamos». Ada mueve su cuaderno a una mesa lateral. «Puedo registrar las propuestas desde aquí», dice. Joel acerca varias sillas formando un semicírculo y deja un hueco hacia la puerta. Ruth firma el uso del salón cuando Ada anota quién lo cerrará. Joel no pega todavía el cartel; lo sostiene frente al grupo y pregunta si podrán participar también quienes vinieron solo a escuchar. Ada escribe dos columnas en el cuaderno: propuestas y preguntas. «Empecemos por las preguntas», responde. Joel se sienta en el semicírculo, con el cartel sobre las rodillas. Ruth comprueba el acceso y sale. Ada deja el papel de «Reservada» bajo el cuaderno, sin volverlo a colocar en una silla. El encuentro está por comenzar; aún no se ha decidido qué actividades tendrá el festival.