En esta situación ficticia, el sexto grado escribe a la encargada de la biblioteca de la colonia. La carta sale el lunes 12 de mayo. Dice así: «Estimada señora Ruiz: El viernes 9 visitamos la biblioteca y usted nos mostró el estante de libros reparados. Después, nuestra maestra preguntó cómo podíamos colaborar. Queremos organizar una jornada para preparar etiquetas nuevas. Nos gustaría hacerla el miércoles 21, después de clases. Antes de anunciarla necesitamos saber si ese día la biblioteca tendrá una mesa disponible. La maestra podrá acompañarnos. Ella llevará los materiales que usted nos indicó durante la visita. Esos materiales son hojas y lápices; no llevaremos pegamento porque usted explicó que las reparaciones las hace otro equipo. Si el miércoles no es posible, podemos proponer otra fecha. Por favor, confirme también a qué hora podríamos entrar. Gracias por su orientación. Grupo de sexto». Al revisar el borrador, Beto sugirió escribir «mañana» en vez de «el miércoles 21», porque así la carta parecería más cercana. Sus compañeros conservaron la fecha: desde el lunes 12, «mañana» sería el martes 13, no el miércoles 21. Además, quizá la señora Ruiz leería la carta en otro día y tendría que reconstruir a qué fecha se refería esa palabra. Quitaron, en cambio, una frase repetida de agradecimiento. El grupo decidió preparar las etiquetas cuando recibiera la confirmación; todavía no publicó un aviso con fecha y hora.