Para preparar una exposición, el equipo recibió una tabla de un servicio ficticio. En marzo se registraron cuarenta préstamos y en abril, ochenta. Cada préstamo correspondía a un libro; una misma persona podía solicitar varios. La tabla no incluía un registro de personas únicas. Aun así, el primer encabezado de la presentación decía: «Se duplicó el número de lectores». El equipo revisó la unidad de los datos. La duplicación describía operaciones de préstamo, no necesariamente personas. También observó que abril había tenido más días de apertura y una campaña de difusión. El cuadro permitía afirmar que el total aumentó, pero no que el gusto por leer se hubiera duplicado ni que el cambio se debiera a una sola causa. Había una fotografía al lado de la tabla. Mostraba una fila en la entrada y tenía el pie «Jornada de marzo». La exposición trataba el incremento de abril. Una estudiante propuso retirar la fecha del pie para que pareciera una imagen del nuevo resultado. El equipo decidió conservarla y presentar la fotografía como ilustración de una jornada anterior, sin usarla para contar lectores de abril. El título final fue «Más préstamos registrados en abril». Debajo aparecieron la unidad contada, los periodos y las condiciones que habían cambiado. La diapositiva era menos llamativa que el primer borrador, pero permitía hacer preguntas más precisas: cuántas personas distintas participaron, cuánto influyeron los días de apertura y qué papel tuvo la difusión.