Proponemos que la biblioteca de nuestro plantel ensaye una tarde adicional de atención. En una consulta del grupo, varias personas explicaron que sus prácticas terminan después del cierre habitual. No conocemos todavía la situación de los demás grupos; por eso la propuesta parte de una necesidad identificada, sin presentarla como opinión de todo el plantel. La ampliación permitiría probar si ese horario facilita el acceso. Sin embargo, abrir no basta: la tarde elegida debe coincidir con la disponibilidad de quienes expresaron la dificultad y con la del personal. Una primera opción, el martes, tiene cobertura de atención; otra, el viernes, obtuvo más preferencias en la consulta. Falta comprobar si alguna combina ambas condiciones. Se ha objetado que una apertura con pocas visitas gastaría recursos sin beneficio suficiente. Esa preocupación merece una respuesta. Proponemos registrar visitas y solicitudes durante un piloto breve, junto con los días efectivamente abiertos y la difusión realizada. Si se anuncia más el servicio, el aumento no podrá atribuirse solamente al cambio de horario. La evaluación debe reconocer las condiciones que variaron. No afirmamos que una tarde adicional resuelva todas las dificultades de acceso. El transporte, las responsabilidades fuera del plantel y la disponibilidad de materiales también pueden influir. Defendemos un ensayo delimitado que permita aprender antes de adoptar una regla permanente. La decisión requiere comprobar recursos y escuchar a las personas interesadas, además de contar con su apoyo.