
La descolonización y sus herencias
4.º de ESO10 minSe corrige al momento
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La regla, en tres líneas
Después de la Segunda Guerra Mundial, los imperios coloniales se deshacen en poco más de treinta años. La DESCOLONIZACIÓN llega por varias razones a la vez: las metrópolis salen debilitadas de la guerra; los pueblos colonizados han combatido en ella y reclaman para sí los derechos que se decía defender; la ONU y la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 dan un marco donde exigirlos; y las dos superpotencias, por motivos propios, no sostienen los viejos imperios europeos. El proceso viene en OLEADAS: primero Asia, con la India y Pakistán en 1947; después el mundo árabe; y después África, cuyo momento de más independencias es 1960, llamado por eso el «año de África». En 1955 los países recién independizados se reúnen en Bandung y empiezan a actuar juntos como no alineados. Los caminos no fueron iguales: unos procesos fueron PACÍFICOS, negociados y con presión política, y otros fueron GUERRAS largas, como la de Argelia, que dura de 1954 a 1962. Y aquí viene lo que casi nadie cuenta, que es justo lo que hay que aprender: la independencia NO cerró el problema. Las nuevas fronteras eran las coloniales, trazadas con regla, así que dejaron pueblos partidos y Estados con grupos enfrentados dentro. La economía siguió dependiendo de vender una o dos materias primas cuyo precio se fija fuera. Y muchas veces las élites, la administración y el idioma oficial seguían atados a la antigua metrópoli. A esa continuidad económica después de la independencia política se la llama NEOCOLONIALISMO.
El fallo típico. Dan la independencia por el final del problema, sin ver que las fronteras heredadas y la dependencia económica siguieron.
