El reparto colonial de finales del siglo XIX
4.º de ESO
Del antiguo régimen al estado liberalComparar sociedad estamental y sociedad de clases y ordenar las etapas de la revolución…Las oleadas revolucionarias y los nacionalismosOrdenar las oleadas revolucionarias y situar en la línea del tiempo cuándo se forman los…Las fases de la industrialización y sus inventosAsignar cada invento, energía y sector a su fase industrial.Las respuestas obreras a la industrializaciónOrdenar las formas de organización obrera y relacionar cada conquista con su fecha.Distinguir causas profundas del detonanteSeparar las causas de fondo del hecho que desencadena la guerra y explicar el sistema de…Cómo se encadena una crisis económicaEncadenar las causas y consecuencias de la crisis de 1929 y relacionarla con el ascenso…La regla, en tres líneas
Entre 1870 y 1914 unas pocas potencias europeas se reparten casi toda África y buena parte de Asia. La pregunta que hay que saber contestar no es QUIÉN se llevó qué, sino POR QUÉ. Y la respuesta empieza en la fábrica. Una industria que crece necesita tres cosas: MATERIAS PRIMAS baratas —algodón, caucho, cobre, estaño—, MERCADOS donde vender lo que fabrica sin competencia, y sitios donde COLOCAR CAPITAL que en Europa ya renta poco. A eso se suman motivos que no son económicos: el PRESTIGIO —un mapa con mucho color propio hace grande a un país—, la ESTRATEGIA —puertos y carboneras en la ruta hacia Asia— y una justificación cultural, la idea de estar llevando la civilización, que hoy se estudia como lo que fue: la coartada del negocio. Para repartirse África sin pelearse entre ellas, las potencias se reúnen en la CONFERENCIA DE BERLÍN de 1884-1885, y allí trazan fronteras sobre un mapa CON REGLA, sin preguntar a nadie y a menudo sin conocer el terreno. De ahí vienen las fronteras rectas que todavía se ven hoy, y con ellas el problema que dejaron: separan pueblos que eran uno y meten en un mismo Estado a pueblos que no lo eran. España llega tarde y pequeña a ese reparto, y además pierde en 1898 Cuba, Puerto Rico y Filipinas.
El fallo típico. Explican el reparto solo por la ambición de unos países, sin relacionarlo con la necesidad de materias primas y mercados de la industria.
